jueves, 21 de marzo de 2019

El entorno del vagabundo


La nueva serie de Netflix "Love, Death & Robots" nos habla de varios temas interesantes (relacionados en su mayoria a la ciencia Ficción) que nos dan mucha material de reflexión o como dice la expresion en inglés:"Food for thought" 

El episodio "The Dump" nos habla sobre la vida de un vagabundo que vive en un basurero, y toda su vida la pasa alrededor de una serie de articulos encontrados en su basurero; su comida, bebida y diversión es obtenida por los objetos que encuentra alli mismo. sin soltar spoilers la situacion del señor del basurero me hizo pensar en que el ambiente donde vivimos determina el tipo de vida que desarrollamos, es decir somos animales de entorno y explico: el lugar en donde crecemos normalmente nos predispone a la vida que vamos a llevar. Suena muy determinista esta afirmación y puede que casi sea así, otro tanto porcentaje influye nuestrra red de relaciones, carácter, personalidad, alimentacion, estudios, etc. pero incluso estos elementos son secundarios al entorno.


Entonces podemos decir sin temor a equivocarnos que el entorno hace nuestros hábitos. Un entorno "bueno" es sin duda sinónimo de hábitos "buenos" y un entorno "malo" significa que tendremos nuestra serie de vicios.

Es tan importante el entorno que incluso la misma naturaleza nos los explica sin palabras: no encuentras las mismas especies de animales y plantas en las montañas como en la playa, no hay gemas en la superficie, sino que han sido fruto de muchos años de compresión y estrés de muchas toneladas de tierra y algún mineral que quedo atrapado de por medio.

Damos mucho valor a la motivacion, el talento y esfuerzo para generar un habito positivo, que sin restarle la importancia que merecen, olvidamos que el entorno donde crecemos tiene mas influencia en la creacion (y preservacion) del hábito.




Asi pues, quiza para crear y dejar un habito bueno o malo es muy importante la fuerza de voluntad, pero más aún cuidar el entorno donde este hábito se lleva a cabo: Un alcohólico no dejará de tomar si es el cantinero de algún bar, asi como un violinista nunca será un virtuoso si practica debajo del agua...

Obviamente estos ejemplos pueden sonar un poco burdos y exagerados, pero la idea está allí. Si cambiamos de entorno, cambiamos nuestros hábitos y por ende nuestra vida, para bien o para mal.

miércoles, 20 de marzo de 2019

El Efecto Diderot


Cuenta la historia que Diderot, uno de los grandes ensayistas y filosofos franceses del siglo XVIII y unos de los principales contribuyentes a la creacion de la enciclopedia, se encontraba en aprietos economicos. Estaba pronto a casarse y no tenia suficientes recursos para la boda; oyendo esto la emperatriz Catarina de Rusia decidio ayudarle sin ofender su orgullo, sabiendo que Diderot nunca aceptaria un dinero como limosna. La emperatriz opto por tanto comprarle la toma de libros que tenia por 150 mil doblones. Una cantidad exorbitante para la epoca.

Diderot se encontró de ser pobre a ser rico en tan solo un instante. Pudo con esta no tan módica cantidad costearse la boda sin ningún problema y además decidió comprar una bella bufanda de seda. Sin embargo una vez teniendo esta bufanda, todas sus prendas languidecían en comparación, por lo que decidió a si mismo costearse unos trajes, y accesorios que estuviesen a la par, pero al tener estos accesorios se dio cuenta que el lugar donde vivía también podría mejorar si colocaba un sillón aquí y una escultura que estuviese a la altura, y por que no, una sala… y terminó volviendo a estar en deuda después de la compra de aquella bufanda.
 
A este fenómeno, de un frenesí de compra se le conoce como el “efecto Diderot”. Y esta idea es interesante, porque se basa en que si se compra un producto, dado que es cohesivo con la identidad de la persona, normalmente este producto tiene otros productos complementarios y por lo tanto se entra en un arrebato de compras, que estoy seguro muchos lo hems experimentado. Vemos alguna ropa o electrónico en ¨Amazon¨o en alguna tienda en línea, nuestra dopamina sale a pique y compramos aquello y dado que está en oferta y es complementario esto otro y otro y otro…

Se trata de arreglar algo “discordante” en nuestra vida con una nueva adquisición, por lo que si cambiamos una sola cosa puede llevarnos a cambiar toda la casa. Y esto aplica no solo para bienes materiales, sino también para amistades, vocaciones, carrera y hasta amores.

Este efecto afecta no solo lo que poseemos, sino va más allá, afecta el estado del ser, nuestra identidad. Vamos de viaje a un nuevo lugar y como que no va la ropa que traemos por lo que decidimos cambiarla. Vamos a una nueva escuela y como que la computadora que tenemos está un poco desfasada, por lo que conseguimos otra.

Una gran forma de lidiar con este efecto, como lo menciona James Clear en su libro de “Atomic Habits” es enfocándose en el entorno. Curiosamente, todos los hábitos son más fáciles de manejar si el entorno es adecuado al hábito. Esto aplica a este efecto también, se cambia el entorno o sencillamente se enfoca en experiencias en lugar de productos.

Si las amistades en la escuela donde vamos son las que nos presionan a tener tal o cual producto, quizá sería necesario valorar esas amistades. Muchas veces no está en nuestro poder la capacidad de cambiar radicalmente el entorno donde vivimos: escuela, residencia, trabajo; pero si podemos elegir o cambiar las amistades que frecuentamos, y esto influye tremendamente en las entorno que nos desarrollamos. Nuevas amistades siempre significa nueva perspectiva de vida, para bien o para mal.

En vez de buscar posesiones, si se enfoca en la experiencia, la satisfacción es  mucho mayor. Además las experiencias no siempre requieren inversión monetaria, ir a algún parque con el amigo, un picnic, una playa cercana...

Es una pendiente peligrosa, porque una vez que adquirimos un buen producto, tendemos a “balancear” todo el entorno a esta novedad, si conseguimos un nuevo Mercedes Benz, también necesitamos un buen traje para estar a la par.
 
Si nos enfocamos por tanto en las experiencias, más que en la posesión de nuevas cosas, podemos evitar todos aquellos “gatillos” que desencadenan este efecto.

Además, si hablamos también de felicidad, ¿que no da más felicidad un buen viaje a algún lugar con la gran posibilidad de conocer nuevas gentes, nuevas aventuras, probar comidas interesantes, que comprar, que se yo… un carro, ropa de marca, un nuevo electrónico?