jueves, 19 de noviembre de 2015

¡POR QUE LO MANDO YO!

Hace tiempo tuve en mis manos el libro del Dr. John Rosemond, donde con claridad meridiana daba las instrucciones para que los hijos obedezcan, la finalidad del libro era crear personas capaces de tolerar la frustración del día a día y una guía sobre la crianza de los niños.

Hoy en día se generan tantas alternativas para los niños, se tiene tantas cosas para ellos, se les dio de manera continua empoderamiento a concederles todos sus caprichos en un afán de tranquilidad y paz inmediata que ha creado una generación de semiadultos poco tolerantes y tiránicos estudiantes que han traído resultados desastrosos a nuestra sociedad.

Alguno diría que quizá estas actuales  protestas (Universidad de Missouri)  son una crisis para indicar que los tiempos cambian, que necesitamos una nueva forma de hacer educación de promover la tolerancia y el respeto, y esto es cierto, sin embargo cuando las actitudes, acciones de las personas van contra los derechos fundamentales del hombre, esto es la libertad, el bien común y aquello que se considera como virtud buscando el desacato a las normas, la comodidad y el vida a costa de otras personas, son totalmente infunda mentadas y esas acciones deben ser castigadas.

Se generan estudiantes donde buscan que sus ideas son las que deben estar bien, una especie de campo de concentración donde las ideas de unos son las favorecidas, y todo esto bajo la apariencia de una diversidad adecuada y tolerante.



Nuestros contemporáneas están actualmente suficientemente sensibilizados con los derechos humanos  como para comprender que una opinión pública no forzosamente es verdad por el hecho de ser pública.

Y puede ser tremenda presión la voz de los estudiantes al punto que logran que resignen del cargo las autoridades competentes.

Decía Immanuel Kant que la Ilustración es la superación por parte de los seres humanos. Solo quien se atreve a asumir los riesgos de la libertad y la razón puede ser un ciudadano de la modernidad.
Parecer ser que esta utopía creada hace cerca de 500 años tendría su epopeyico final con el Internet, sin embargo surge casi lo contrario: un espíritu feroz de continuo linchamiento, censura, fundamentalismo absurdo sobre casi cualquier tontería.

Estamos ante un nuevo oscurantismo, asolados por la ignorancia de quien se cree tan inteligente u original que es sobreactuado e infantil y que defiende a capa y espada sus posturas  basándolas en una creencia casi tan ciega como un niño esperando el hada de los dientes.

No digo que creer sea lo incorrecto, antes bien, es necesario luchar por lo que creemos, sin embargo fundamentar estas creencias con la madurez del estudio,  la profundización y la tolerancia necesaria de saber que existen más ideas que sólo las propias.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Estamos contigo París

Cerca de 10 meses después del pasado atentado de Charlie Hebdo, la capital de Francia ha vuelto a sufrir un atentado esta tarde, en lo que parece ha sido un triple incidente, al parecer cerca de 40 personas, y probablemente docenas más han sido reportadas muertas.

La mayoría fueron casualidades después de que un terrorista abriera fuego en un distrito lleno de personas, además se han tomado rehenes esta noche en un teatro de París.

Francia se encuentra atenta a su vulnerabilidad a los ataques terroristas, por lo que ha acudido a los Estados Unidos en búsqueda de  aliados estratégicos en esta guerra contra el terrorismo, que no es otra sino la guerra contra las diferencias, el fanatismo, y el odio.


Teniendo tan fresco los atentados de Charlie Hebdo, Francia ha conjurado un inusual espíritu de desafío, máxime teniendo en cuenta que estos ataques fueron contra símbolos que son fundamentales para la cultura francesa y europea: la libertad humana y particularmente la libertad de expresión.
Ahora frente a éstos ataques se ve en un desafío de tranquilizar a su país que se encuentra tan conmovido.

México no puede ser indiferente frente a estos eventos, no porque también es un país que ha sufrido y continúa sufriendo un pasado de sangre.


Que los clamores de Francia lleguen a nuestro país y con tantos mártires simbolicen un cambio frente a la hegemonía del terrorismo, el fanatismo y la violencia.