Jesuis Charlie, es unos de los nombres que más controversia estará causando en las últimas semanas por todo lo ancho y largo del mundo.
No se puede hoy en día utilizar medios represivos para contener la libertad de expresión y mucho menos con todo el florecimiento de las redes sociales. Hoy por hoy, pese a quien le pese, están bajo la mira de millones de ojos, y cualquier acto barbárico contra alguna opinión profana o herética no puede ser castigada con actos medievales. Los fundamentalistas o los extremistas les dolerá, pero las situaciones cambian, antes más, hacen de un caricaturista un mártir y un movimiento a escala global.
Los dibujantes, la sátira, incluso una columna de opinión, son una forma crítica contra cada gobierno, cada dictadura o régimen que atentan contra la creatividad, que menguan la libertad o que defienden la corrupción. El caricaturista a fin de cuentas se convierte en un ícono que demuestra que incluso aquellos que se consideran sagrados tienen defectos.
Ahora bien, dado que los ataques fueron causados por un grupo extremista musulman, será motivo de división.
Si antes los musulmanes, independientemente de su ideología eran tachados como extremistas, ahora, dado a éstos grupos terroristas, serán acusados de más.
Los terroristas, los que practican violencia como recurso, olvidan una verdad fundamental: las ideas trascienden a cualquier acto de violencia. Los imperios que han sido dirigidos con violencia termina en revolución y quizá hasta en olvido. Los imperios que han sido dirigidos por las ideas, trascienden a las historia.
“Nuestra arma de hierro es la pluma y el papel. Hay que estar preparado y usar nada más como arma el pensamiento y el dibujo”
